domingo, 11 de abril de 2021

Intermitencias


I

Nadie sabe por qué el viento

se resiste a perderse en la lluvia.


Como nosotros que lejos estamos

de no equivocarnos.



II


Miraste un punto ciego o el resplandor

antes del trueno.

Quería, qué duda cabe, 

ser tu espejo.




III


La herida sigue ahí

recordándome

no el dolor,

no tu ausencia.


Por donde la mires

es una cierva encerrada,

una condena dulce,

firme en la oscuridad.


J.G.






domingo, 21 de marzo de 2021

 Fin de estación


I

Parecido al amor o al olvido

es el otoño. Algo que gravita,

dispar, atípico.

Anuncia, sin embargo, que todo vuelve:

los atardeceres a las seis, 

el fresco de la mañana,

las hojas secas.

Cambio de lugar ciertos objetos:

libros, lámparas, los vasos en los estantes.

El corazón no hiberna, tampoco la ciudad.



II

O la última espera con los pies descalzos,

así me vi en el sueño. Miraba el terreno seco, 

más allá las sierras, las piedras marcando

una certeza que no tengo.

Aquí, en la realidad, en el saberme

despierta, miro a través de la ventana, 

los árboles de la plaza dispersan el aire húmedo,

los edificios recortados en el marco del alféizar.

Qué de todo esto me lleva a pensar

en la claridad de tu cuerpo.



III

Apagué el fueguito del sahumerio

con agua de la canilla.

Es como sentir que ciertas escenas

se van, fluyen con el humito del sahumerio

extinguido. Nadie las despide.

Hacia dónde van, hacia dónde voy,

no sé.

                                 J.G.





domingo, 7 de marzo de 2021

 Noche


Me vas a decir que cualquier atardecer

es igual a otro: cae la luz en un cuenco

que desconocemos.


¿Y si se va también tu voz,

el lento andar de tus pasos

cuando deambulamos, perdidos por la ciudad?

Es un capricho asirse a todo lo que se toca.

Me pregunto-como siempre-

qué harán los otros con sus demonios,

adónde los encerrarán.


Tengo miedo. Parezco un chico.

Tengo miedo a que la noche se lleve las formas

de las cosas y luego no vuelvan.

Miedo a la curva que es el pasado.

Miedo a los sueños con túneles, a los aviones

sin motor, a los bichos debajo de la cama.

Es un desamparo la noche si tus manos no están.

J.G.










domingo, 28 de febrero de 2021

El sapo

Te quería contar del sapo que vi en el camino.

No estaba vivo, no, 

tampoco aplastado.

Cosa rara era, como un fósil.

Parecía una figurita de barro;

seco, inmóvil, con la boca abierta

como si hubiera querido decir “hola”,

“¿qué hay por aquí?”. O un bostezo.


Yo iba subiendo, atenta a las camionetas

que bajaban, codeándose, esquivando las piedras,

las leves hondonadas, los yuyos.


Y el sapo estaba ahí, mirando el cerro, 

mirando la muerte,

condenado en el instante.

Sospecho que así quedaremos

en el momento de decir adiós.

J.G.





martes, 23 de febrero de 2021

                                  “la caida del tiempo/sobre la hierba”.

Alejandro Nicotra


Una línea que arde,

un tajo rojo o un límite inacabado

es el sol de febrero, temprano.

Pronto, los pájaros y los autos emprenden

el día. Yo intento hacerlo,

abrir los ojos y apurar el ritmo de mi cuerpo

que se resiste a la rutina, a esas pequeñas 

agujas que marcan el compás de las horas.


Y el tiempo, en la caída de algo indescifrable

olvida mis pausas, la mirada detenida

en las hojas del árbol que lentamente

se marchitan.


Siento el otoño esperando

como espero el abandono del amor;

tu anuncio, un vestigio que me diga

que estarás ahí.

J.G.







lunes, 15 de febrero de 2021

 Flores amarillas,

Cuando salí del edificio

la vereda y la calle

tenían flores amarillas.

¿Cómo-me dije-el verano florece?

Allí estaban, desprendidas del árbol

queriendo interceptar

el ruido de los autos, 

como si una porción del campo o de la sierra

pujara por quedarse en la ciudad,

como si no hiciera falta

que fluya algo de lo que quedó atrás

cuando sólo éramos tierra y luz y agua.


Y los penachos, allá en lo alto, los racimos

de flores en la punta de las ramas

reverberan como ofrendas al sol

y yo agradecida, que las florcitas

se resistan al paso de las estaciones.


Yo atiendo este desorden natural

como atiendo a tus llamados, expectante.

J.G.






jueves, 11 de febrero de 2021

 

El día tiene forma de río” (Octavio Paz, Manantial)


Pasan los rostros

como pasan los días.

 

Pasan los recuerdos,

como la casa en Candioti Sur,

que ya no existe.


Yo buscaba los tesoros

en esa casa.

Nadie era dueño en la tierra

de la infancia o

todos lo éramos.


Quedó un mural roto

algunas sillas,

y la puerta cancel.

Los días eran como un río,

y yo me dejaba llevar.

J.G.