“la caida del tiempo/sobre la hierba”.
Alejandro Nicotra
Una línea que arde,
un tajo rojo o un límite inacabado
es el sol de febrero, temprano.
Pronto, los pájaros y los autos emprenden
el día. Yo intento hacerlo,
abrir los ojos y apurar el ritmo de mi cuerpo
que se resiste a la rutina, a esas pequeñas
agujas que marcan el compás de las horas.
Y el tiempo, en la caída de algo indescifrable
olvida mis pausas, la mirada detenida
en las hojas del árbol que lentamente
se marchitan.
Siento el otoño esperando
como espero el abandono del amor;
tu anuncio, un vestigio que me diga
que estarás ahí.
J.G.

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