viernes, 24 de diciembre de 2021

 ¿Quién construyó esta casa pequeñita/y dejó tan cerradas las ventanas/que se quedó mi alma a oscuras’” Emily Dickinson


Quien haya olvidado la llave

así de displicente o desaforado

en su olvido, sabrá, por cierto,

que mi espíritu a oscuras

aún curioso, arrebatará cada ladrillo 

de la pared

para brotar, tímida, sola y resuelta

a la alborada de mi esencia.


                          J.G.






 

Ella teje

                                   a M.E.Z

 

Ella teje, la mirada

hermética en las agujas,

levanta la vista a veces

como si un arrebato de la realidad

la llamase al instante.

 

Se calza los auriculares y no sé qué escucha

sólo veo mover sus manos

que dibujan una trama apenas

oculta en su falda.

 

¿Cuáles serán sus pensamientos, qué imágenes

la llevarán a pensar en su destino?

Lejos de mi mundo-irreductible su mundo frente al mío-

el tejido se anuncia en cascada, en tropel, en preludio.

 

Ella teje y la memoria me trae a otra mujer, como ella,  

hacedora brutal de su arte. Algo de mí, me une y me separa de ambas,

un tizne invisible es ese hilo que va y viene. Amo esa indescifrable

compenetración. Y callo.

                                                                 J.G.


“Mujeres tejiendo el amor”
 de la galería “Mujer, Agua y Espejo”; Artista ProfesoraF. Gol Mohammadi, Irán


 

domingo, 13 de junio de 2021

 Caída libre

Nosotros, en la persistencia del movimiento,

en la ondulación de amarnos-hasta dónde,

hasta cuándo- Nos vemos en el tiempo

ocultándonos en un espiral.

No bastan los silencios,

me gusta tu voz, las palabras deslizándose

en la boca. 

Una sueña con los amores eternos

y yo sigo así, en la claridad del día

dándole vueltas al asunto.

                              J.G.



(a partir de Blooms Strobe John Edmark, 2015)



Blooms Strobe, John Edmark, 2015



domingo, 6 de junio de 2021

Qué decir

También hoy-dijiste- me gustan las mañanas-.

frías y silenciosas de domingo.

Lástima-te contesté-cada vez que miro tras la ventana

te vas yendo como si alguien te empujara

desde el fondo de la noche.

Y te vas y qué es entonces el amor.

                                J.G.



Manzano, Gustav Klimt, 1912.



martes, 25 de mayo de 2021

Recreo

Vi los niños en la escuela

en el patio techado. 

Estaban sentados en cuadraditos de goma

con sus meriendas y tapabocas.


No salían del límite pero los autos

de juguete los llevaban a querer ir

más allá en sus rutas invisibles.


Las rodillas y los brazos se acomodaban

en la mínima transgresión

absortos en las líneas y curvas que dibujaban

en el piso, ajenos a toda realidad.


Y recordé las veces que iba al almacén

a comprar la leche o el pan del día,

llevando las rodillas para arriba en ese galope infantil

pensando en la nada.


No volví a saltar así por la calle ni al estado

de eterno presente.

El niño es la llamarada azul,

un instante, la infancia.

                                         J.G.




domingo, 9 de mayo de 2021

 Anuncio


1

Quién dice que todo es efímero.

Temprano, el frío se lleva

las últimas sombras.


El tiempo va arremolinándonos

y salto desde el alba

hasta la orilla, apenas lúcida

del día.


El despertar no aparece en las noticias.



2

El cielo del domingo

te anuncia. Estás acá, siento el respiro,

la espalda que mira a la pared.

No hay distancias.

Sólo el leve resplandor

entre los cuerpos.

J.G.




Mediodía

A través del vidrio de la ventana,

la luz del mediodía.

Cerré los ojos, allá en la altura.

Y quise que todos los espejos del mundo

me llevaran a esa dimensión de lo eterno,

condensaran la imagen, esa transparencia.


Un punto ciego, sin palabras ni galerías

por transitar.

La luz que brota

y quiebra todo lo que fue.

                        J.G.






Habitación

Un puro espacio, una habitación 

con alma que huela a silencio,

abierta a un cielo, eso quiero.

Lo vi hace meses: el aire del cerro

mientras ascendíamos buscando las nubes

sin destino, las que después nos envolvieron

y no sabíamos dónde estábamos.


Un espacio como habitación del deseo:

de la voz contenida, etéreo,

sin dioses a la vista, acantilado indómito.

Tangible para los pies, anuncio abierto

como expiación.

Y vos cerca, eso sí.

J.G.








domingo, 11 de abril de 2021

Intermitencias


I

Nadie sabe por qué el viento

se resiste a perderse en la lluvia.


Como nosotros que lejos estamos

de no equivocarnos.



II


Miraste un punto ciego o el resplandor

antes del trueno.

Quería, qué duda cabe, 

ser tu espejo.




III


La herida sigue ahí

recordándome

no el dolor,

no tu ausencia.


Por donde la mires

es una cierva encerrada,

una condena dulce,

firme en la oscuridad.


J.G.






domingo, 21 de marzo de 2021

 Fin de estación


I

Parecido al amor o al olvido

es el otoño. Algo que gravita,

dispar, atípico.

Anuncia, sin embargo, que todo vuelve:

los atardeceres a las seis, 

el fresco de la mañana,

las hojas secas.

Cambio de lugar ciertos objetos:

libros, lámparas, los vasos en los estantes.

El corazón no hiberna, tampoco la ciudad.



II

O la última espera con los pies descalzos,

así me vi en el sueño. Miraba el terreno seco, 

más allá las sierras, las piedras marcando

una certeza que no tengo.

Aquí, en la realidad, en el saberme

despierta, miro a través de la ventana, 

los árboles de la plaza dispersan el aire húmedo,

los edificios recortados en el marco del alféizar.

Qué de todo esto me lleva a pensar

en la claridad de tu cuerpo.



III

Apagué el fueguito del sahumerio

con agua de la canilla.

Es como sentir que ciertas escenas

se van, fluyen con el humito del sahumerio

extinguido. Nadie las despide.

Hacia dónde van, hacia dónde voy,

no sé.

                                 J.G.





domingo, 7 de marzo de 2021

 Noche


Me vas a decir que cualquier atardecer

es igual a otro: cae la luz en un cuenco

que desconocemos.


¿Y si se va también tu voz,

el lento andar de tus pasos

cuando deambulamos, perdidos por la ciudad?

Es un capricho asirse a todo lo que se toca.

Me pregunto-como siempre-

qué harán los otros con sus demonios,

adónde los encerrarán.


Tengo miedo. Parezco un chico.

Tengo miedo a que la noche se lleve las formas

de las cosas y luego no vuelvan.

Miedo a la curva que es el pasado.

Miedo a los sueños con túneles, a los aviones

sin motor, a los bichos debajo de la cama.

Es un desamparo la noche si tus manos no están.

J.G.










domingo, 28 de febrero de 2021

El sapo

Te quería contar del sapo que vi en el camino.

No estaba vivo, no, 

tampoco aplastado.

Cosa rara era, como un fósil.

Parecía una figurita de barro;

seco, inmóvil, con la boca abierta

como si hubiera querido decir “hola”,

“¿qué hay por aquí?”. O un bostezo.


Yo iba subiendo, atenta a las camionetas

que bajaban, codeándose, esquivando las piedras,

las leves hondonadas, los yuyos.


Y el sapo estaba ahí, mirando el cerro, 

mirando la muerte,

condenado en el instante.

Sospecho que así quedaremos

en el momento de decir adiós.

J.G.





martes, 23 de febrero de 2021

                                  “la caida del tiempo/sobre la hierba”.

Alejandro Nicotra


Una línea que arde,

un tajo rojo o un límite inacabado

es el sol de febrero, temprano.

Pronto, los pájaros y los autos emprenden

el día. Yo intento hacerlo,

abrir los ojos y apurar el ritmo de mi cuerpo

que se resiste a la rutina, a esas pequeñas 

agujas que marcan el compás de las horas.


Y el tiempo, en la caída de algo indescifrable

olvida mis pausas, la mirada detenida

en las hojas del árbol que lentamente

se marchitan.


Siento el otoño esperando

como espero el abandono del amor;

tu anuncio, un vestigio que me diga

que estarás ahí.

J.G.







lunes, 15 de febrero de 2021

 Flores amarillas,

Cuando salí del edificio

la vereda y la calle

tenían flores amarillas.

¿Cómo-me dije-el verano florece?

Allí estaban, desprendidas del árbol

queriendo interceptar

el ruido de los autos, 

como si una porción del campo o de la sierra

pujara por quedarse en la ciudad,

como si no hiciera falta

que fluya algo de lo que quedó atrás

cuando sólo éramos tierra y luz y agua.


Y los penachos, allá en lo alto, los racimos

de flores en la punta de las ramas

reverberan como ofrendas al sol

y yo agradecida, que las florcitas

se resistan al paso de las estaciones.


Yo atiendo este desorden natural

como atiendo a tus llamados, expectante.

J.G.