domingo, 28 de febrero de 2021

El sapo

Te quería contar del sapo que vi en el camino.

No estaba vivo, no, 

tampoco aplastado.

Cosa rara era, como un fósil.

Parecía una figurita de barro;

seco, inmóvil, con la boca abierta

como si hubiera querido decir “hola”,

“¿qué hay por aquí?”. O un bostezo.


Yo iba subiendo, atenta a las camionetas

que bajaban, codeándose, esquivando las piedras,

las leves hondonadas, los yuyos.


Y el sapo estaba ahí, mirando el cerro, 

mirando la muerte,

condenado en el instante.

Sospecho que así quedaremos

en el momento de decir adiós.

J.G.





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