A Schehrzada
En la noche oblicua
aparece la mujer
invocando la cifra.
Quizá su espíritu sea
un concepto incomprensible,
un misterio.
Ignoro a qué otras geografías
me llevará hoy,
a qué tiempos.
Acaso sean como éste,
un eterno presente.
La pausa no muy lejana
marcará el comienzo
y el infinito.
Sé que soy esclavo
de sus relatos,
de la invisible cuerda
de la trama.
Sentirte Oriente
Scherhzada,
en el oro de tu sombra,

Hermoso y profundo! Me encantó...
ResponderEliminar¡Gracias Flor!
EliminarQué bueno es este poema, Jorgelina, y felicitaciones por el blog!
ResponderEliminar¡Gracias Beatriz!
EliminarPrecioso poema, me encantó!
ResponderEliminar¡Gracias Alejandrina!
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