domingo, 7 de julio de 2019




La tarde del eclipse solar,
las torcazas volaron sin sentido.

La luna ocultó al sol
y todo fue como el principio,
como cuando una se queda
sin palabras.

Sólo vi una claridad oscura,
a las cinco de la tarde.

Pensé
en la eternidad del tiempo.

Pensé en las vidas
por venir.

Pensé en los ojos del amado
perdidos allá,
donde van a parar los silencios.


                                            J.G.







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