Fin de estación
I
Parecido al amor o al olvido
es el otoño. Algo que gravita,
dispar, atípico.
Anuncia, sin embargo, que todo vuelve:
los atardeceres a las seis,
el fresco de la mañana,
las hojas secas.
Cambio de lugar ciertos objetos:
libros, lámparas, los vasos en los estantes.
El corazón no hiberna, tampoco la ciudad.
II
O la última espera con los pies descalzos,
así me vi en el sueño. Miraba el terreno seco,
más allá las sierras, las piedras marcando
una certeza que no tengo.
Aquí, en la realidad, en el saberme
despierta, miro a través de la ventana,
los árboles de la plaza dispersan el aire húmedo,
los edificios recortados en el marco del alféizar.
Qué de todo esto me lleva a pensar
en la claridad de tu cuerpo.
III
Apagué el fueguito del sahumerio
con agua de la canilla.
Es como sentir que ciertas escenas
se van, fluyen con el humito del sahumerio
extinguido. Nadie las despide.
Hacia dónde van, hacia dónde voy,
no sé.
J.G.
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