Recreo
Vi los niños en la escuela
en el patio techado.
Estaban sentados en cuadraditos de goma
con sus meriendas y tapabocas.
No salían del límite pero los autos
de juguete los llevaban a querer ir
más allá en sus rutas invisibles.
Las rodillas y los brazos se acomodaban
en la mínima transgresión
absortos en las líneas y curvas que dibujaban
en el piso, ajenos a toda realidad.
Y recordé las veces que iba al almacén
a comprar la leche o el pan del día,
llevando las rodillas para arriba en ese galope infantil
pensando en la nada.
No volví a saltar así por la calle ni al estado
de eterno presente.
El niño es la llamarada azul,
un instante, la infancia.
J.G.

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