martes, 23 de diciembre de 2014




Fui la diáspora de mi propio destino.

El recinto que es la noche, descuidado y sucio, a veces,

cuando nada me lleva a pensar que tiene un sentido

vivir en el claro día, según los poetas,

ha insinuado cómo parte de mí es un exilio.

Pocos fueron los recuerdos del otro lado, simulacro de un río

que cruza el Aqueronte; sirenas e islas no han sido un obstáculo,

tal vez destinos inquietantes, pero no menos atractivos.

El libro que calificaba viejas etiquetas y preceptivas ocultará

la prueba de que extravié la ingenua voz que sigue llamándote:

Perdí-me corrijo- perdimos, tardes y cruces y puentes
y remolinos. 

                                                                J.G.

domingo, 21 de diciembre de 2014


                                                 


                                                Gradualmente diferirán de nosotros, gradualmente no nos imitarán.
                                                                                              Jorge L.Borges

Animales de los espejos.
Gradualmente imitarán las formas del olvido,
espejos sin dueño, sin memoria.
Serán un sueño no recordado;
no habrá una línea divisoria
a tantas lunas y sus formas
en los días de la lucha.
Cada espejo y cada hombre
serán uno y serán el otro,
el hombre que tras la racional dimensión
de una forma ilusoria,
imitará al otro, a su doble, en la imagen reflejada:
el sueño del espejo, la inocencia de otro tiempo,
bellezas sin nombre.
                                
                                         J.G.



                                                               




 

 

 

 

 

lunes, 15 de diciembre de 2014

Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.



Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.



Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.


              Miguel Hernández. Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941)


Miguel Hernández

domingo, 14 de diciembre de 2014

Soneto para Jorgelina

Un Jueves Santo tus ojos de abrieron
pequeña, naciste con energía,
la zozobra en luz se convertiría
tus reclamos alegría nos dieron.

Fue en Santa Fe, en una mañana soleada.
El tiempo, sobreviene luego lento,
y en la literatura tu talento
alumbra con vitalidad alada.

Borges es tu poeta preferido
Hernández, bueno y joven malogrado
también es otro escritor admirado.

Eugenia y Santi son lo más querido
ese amor sí que es total y sublime
ante ello no hay verso que mejor rime.

                              Raúl L. Garrote
                                   21/09/09




sábado, 13 de diciembre de 2014

A mi padre

No conozco los caminos
que conducen
al fin de la esperanza.

Sólo mantengo
en tus manos
un poco de la arena
del recuerdo
de haber sido
beso y arrullo
de tu palabra
que forma parte
de una foto de la infancia.

Hoy aquieto
esta sed de ser
auténtica en el ocaso
de las utopías.

Tus huellas
son lumbre y semilla
de mí misma.

              J.G.




 

miércoles, 10 de diciembre de 2014


Los selenitas

  Los selenitas, habitantes diminutos de la Luna, cavan pequeños pozos en el silencio de la noche. En ellos guardan todo aquello que se pierde en la Tierra: sueños inconclusos, suspiros de amores no correspondidos, huellas desaparecidas en lentas caminatas de verano, borras de café que auguran buenos y malos presagios, besos sueltos en el aire, lágrimas escondidas bajo las almohadas, en fin, todo aquello que los seres humanos no guardan por omisión, dolor u olvido.

  Los selenitas cultivan un amor profundo por su tierra, realizan rituales serenos al menos dos veces durante la jornada. Saben que tienen la dicha de vivir la poesía única de la Luna por ser Luna, y que ellos, hijos de esta tierra, no pueden obviar. Para los rituales se preparan de la siguiente manera: se bañan en aguas ocultas y granizadas al menos diez minutos, entrelazan cordeles azulados y los trenzan para formar una cadena que los una en el rezo y luego danzan en silencio, como si una música interna los guiara y les indique el ritmo del compás.

   Los selenitas practican además el cultivo de una suerte de bulbo que los alimenta, no necesitan de otro nutriente para vivir. En realidad, se alimentan más de lo que suelen soñar  -si hay algo que no podemos dejar de nombrar es la importancia de la ensoñación en la vida de los selenitas-. Tienen una particular sensibilidad para captar toda mirada que viene de la Tierra. Y es, por esta razón, que de tanto absorber las miradas lejanas es que pueden esconder a la Luna cuando se viste de nueva. Porque en realidad, la Luna siempre está en su lugar. No desaparece, no. Son los selenitas los que la cubren con un inmenso manto oscuro, profundamente nocturno, para que, por unos días, la intensidad de las miradas sean degustadas una por una, en los rituales de consagración.
                                                                                                                     J.G.



lunes, 8 de diciembre de 2014


Mi infancia fue una calle
de puertas abiertas.
Vecinas en la esquina,
una hermana pequeña.

Mi infancia fue un pasillo,
una vereda, niños jugando 
sin prisa al elástico, 
a la rayuela.

Mi infancia fue una casa 
frente a la iglesia,
un jazmín en el aire,
el canario, una muñeca.

Un tobogán largo y
tendido era la tarde,
espejo de inocencia.

Mi infancia fue una plaza
a la vuelta, mi abuela en su silla
gentil y risueña,
gorriones en mi cara,
torcacita en la de ella.

La infancia es una larga tarde.
                
                                J.G.



martes, 2 de diciembre de 2014

XVIII
¿A un día de verano compararte?
Más hermosura y suavidad posees.
Tiembla el brote de Mayo bajo el viento
y el estío no dura casi nada.

A veces demasiado brilla el ojo
solar, y otras su tez de oro se apaga;
toda belleza alguna vez declina,
ajada por la suerte o por el tiempo.

Pero eterno será el verano tuyo.
No perderás la gracia, ni la Muerte
se jactará de ensombrecer tus pasos
cuando crezcas en versos inmortales.

Vivirás mientras alguien vea y sienta
y esto pueda vivir y te dé vida.

William Shakespeare, Sonetos. Selección y traducción de Manuel Mujica Lainez, Editorial Losada, Buenos Aires, 1964Sonnet XVIII

Shall I compare thee to a summer's day?
Thou art more lovely and more temperate:
Rough winds do shake the darling buds of May,
And summer's lease hath all too short a date:
Sometime too hot the eye of heaven shines,
And often is his gold complexion dimmed,
And every fair from fair sometime declines,
By chance, or nature's changing course untrimmed:
But thy eternal summer shall not fade,
Nor lose possession of that fair thou ow'st,
Nor shall death brag thou wander'st in his shade,
When in eternal lines to time thou grow'st,
So long as men can breathe, or eyes can see,
So long lives this, and this gives life to thee.

Quarto Version
, 1609, Shakespeare's Sonnets
                                                            Publicado en el Blog Otra iglesia es imposible, 29/5/11




Vigilias

La tarde amarilla
silenció una pausa.

Quejas se escuchaban
en la rama de un árbol,
el más próximo a mi casa.

Y como queriendo actuar
como un dios entre los pájaros
olvidé llamarte.

Rara vez me pasa.
Será que el otoño me lleva
a la nostalgia, a irme a un tiempo
detenido en pequeños goces
cotidianos.

 
La calle muestra a esta hora
su cara nueva:
sirenas enigmáticas 
suenan como timbres,
metálicas y azules.

Sin licencia obligan
a que una se acostumbre
al lento cerrar de las ventanas.

 
Las hojas secas sangran
en la vereda;
como siempre, el otoño
actúa, inexorable.
No te llamé. No me perdones.
                               J.G



 

miércoles, 26 de noviembre de 2014

El sueño del Rey

-Ahora está soñando. ¿Con quién sueña? ¿Lo sabes?
-Nadie lo sabe.
-Sueña contigo. Y si dejara de soñar, ¿qué sería de ti?
-No lo sé.
-Desaparecerías. Eres una figura de su sueño. Si se despertara ese Rey te apagarías como una vela.
                                                                     Lewis Carroll. A través del espejo. (1871)
 

El rostro antiguamente amado
aparece en la puerta cancel.
La cercanía, la emoción profunda,
la voz ligeramente olvidada,
reiniciarán la ceremonia.

                          J.G



lunes, 24 de noviembre de 2014

Amarla es difícil

Es buena, cuando duerme;
el calor de su cuerpo es un puñal de vidrio
que remonta los sueños.

Cuando calla, es buena
y su voz una premonición olvidada y peligrosa
que arruina el silencio.

Cuando grita o llora
o se lamenta o se divierte o se cansa,
nada puede contener
este dolor alegre que envenena
mis sueños y mi soledad.
Por eso es difícil pensar
en ella, en su cara bondadosa;
abandonarse; por eso
es una cobardía retenerla
y dejarla ir, una pavorosa crueldad.
A veces, cuando lo pienso,
no se qué hacer con ella,
con este destino luminoso.


                                   Francisco Urondo



viernes, 21 de noviembre de 2014


La poesía olvida las letras incansables
del hastío.
Modela el silencio,
se silencia cuando habla,
escribe con la sangre en llamas,
con el adiós atrapado entre los dientes,
no conoce el tiempo y los relojes.
                                     J.G.



domingo, 16 de noviembre de 2014

 “El poeta no es una piedra perdida. Tiene dos obligaciones sagradas: partir y regresar (...) Sobre todo en estas patrias solitarias, aisladas entre las arrugas del planeta, testigos integrales de los primeros signos de nuestros pueblos, todos, todos, desde los más humildes hasta los más orgullosos, tenemos la fortuna de ir creando nuestra patria, de ser todos un poco padres de ella”.
                                                                                                       Pablo Neruda,1954.



sábado, 15 de noviembre de 2014

  "En el transcurso de esta conferencia les dije que Shakespeare tenía una hermana, pero no la busquen en la biografía del poeta...murió joven y ay, jamás escribió una palabra. Está enterrada en el mismo lugar donde hoy paran los ómnibus frente a The Elephant and Castle. Pero yo creo que esa poeta que jamás escribió una palabra y yace enterrada en una encrucijada sigue viva. Vive en ustedes y en mí, y en muchas otras mujeres que no están aquí esta noche porque están lavando los platos y haciendo dormir a sus hijos. Pero ella vive; porque los grandes poetas no mueren, son presencias continuas; sólo necesitan la oportunidad de encarnarse en nosotros".
                                                                                  Virginia Woolf. Un cuarto propio, 1929.


Virginia Woolf, 1902.



La cita.

a lo lejos todos son ella
a mi lado todas son otra


las enlazo con los ojos
las atraigo hacia mí
y a medida que se acercan
sus rasgos se desvirtúan


a lo lejos todos son ella
a mi lado todas son otra


hasta que llega una
que a lo lejos es ella
se me acerca y es ella
a mi lado y soy yo

               César Fernández Moreno, Buenos Aires me vas a matar y otros poemas, 1988





miércoles, 12 de noviembre de 2014


Horas 

Mi tristeza no tiene límites.
O bien el destino
interrumpió su silencioso
andar.

¿Qué sabe la esperanza
si ya no tiene cabida
en mi presente?

Mi tristeza no quiere irse,
empuja, roe, muerde
soledades;
no entiende qué pasa
en este sinsentido
del espacio,
del tiempo
detenido.

Mi tristeza aguarda
que las penas, como el agua,
se lleven
el peso de los días.
           
                        J.G.




            

sábado, 8 de noviembre de 2014


¿De dónde vienen las ráfagas
del miedo, los abismos del infierno?
¿De dónde vienen la hojarasca
y los sueños, las lágrimas
y la sangre, el gemido y el grito?
¿De dónde?

                                   J.G.





martes, 4 de noviembre de 2014

Ciudad III

Como el que
soñó poseer
a la ciudad

y la ciudad estaba allí
y en todas partes
y esa presencia era una
ausencia.

Como el que
caminó las calles
de la ciudad
soñando
poseerla

y la ciudad estaba allí
y en todas partes
y esa presencia era una
ausencia.

Como el que
soñó poseer
a la ciudad
atraparla
en algún lugar secreto

como ese
como ese

y la ciudad estaba allí
y en todas partes
y esa presencia era una
ausencia.

                       Leónidas Lamborghini


Leónidas Lamborghini

sábado, 1 de noviembre de 2014

Y como todo lo demás en aquella extraña mañana, las palabras se transformaron en símbolos, que se grabaron por todas las superficies de las paredes de color gris verdoso. Si pudiera unirlas, pensó (Lily), incorporarlas a una frase, descubriría la verdad de las cosas.”
Virginia Woolf, Al faro (1927)



Virgnia Woolf
por Sebastián Dufour

miércoles, 29 de octubre de 2014


La soledad va dejándome
sin el sueño de tus noches;
penumbra húmeda
y distante,
el ámbar de tus ojos
es una dulce muerte.

                             J.G.



sábado, 25 de octubre de 2014


No importa el nombre
ni la memoria
de una noche vacía.
No será este duelo
una danza repetida
en el espejo.
Del otro lado
me esperan las cenizas.

                           J.G.



jueves, 23 de octubre de 2014

De "Noches y días"


La luna es el blanco equívoco
de mis noches tristemente
solitarias. Imagen duplicada
de la pérdida,
desgarra soledades,
muerde el vacío.
Enloquezco amorosamente
en el remolino.

                             J.G.

Sergio Santini
ArtedeVillaFox

                 

sábado, 18 de octubre de 2014

De "Noches y Días"


El duelo será infinito:
el amor o el olvido.
Tu ausencia
será una daga negra,
una sombra sin memoria,
un cuerpo quebrado.
Correrán las lunas
en mi andar quieto.

                          J.G.



jueves, 16 de octubre de 2014


Variaciones del Aleph de J.L.Borges.

   “Si el Aleph era la inconfundible expresión del universo, vi el Aleph. Vi el reflejo de un espejo roto, duplicado en un invierno del que no quiero volver. Vi el abismo, como un filo, como una angustia partida. Vi a mi padre ante el espejo, lo vi llamando a alguien, tal vez a mí. Vi la tarde declinándose como una pequeña muerte. Vi altos ventanales de una casa a la que nunca entré. Vi una lámpara encendida y debajo, un tesoro. Vi la noche oculta en la neblina. Vi la noche más cerrada aún y la esperanza de un dios. Vi la noche solitaria, y el día, más solitario aún. Vi una puerta abierta, vi una silueta tantas veces inquietante allí. Vi un punto luminoso en el pasillo, como una confesión. Vi un hombre y sus ojos de un azul clarísimo caminando hacia un pasillo indescifrable para mí. Vi su guitarra inmortal en la espalda como un tatuaje de sí mismo. Vi hacia el final del pasillo unos libros amados y dos hombres inconfundibles en mi memoria literaria: el entrañable bibliotecario ciego y el caminante parisino con sus juegos al hombro y su gato. Vi un testigo de mi cuerpo hurgándome sin vergüenza como un ritual. Me vi a mí misma así y vi mi pudor. Vi el ambiguo movimiento de otro cuerpo, casi místico. Vi el campo que tanto amé y su verde profundamente azul. Vi el añoso árbol y su invisible cadencia vital. Vi una palabra escrita en la tierra como un símbolo. Vi a alguien a lo lejos llamándome con un nombre que había olvidado, y entonces lloré”.
                                                                                                       J.G.         

               

lunes, 13 de octubre de 2014

El arte no nos salva, como desearíamos , de la guerra, las privaciones, la envidia, la codicia, la vejez o la muerte, pero puede revitalizarnos en medio de todo".
                                                                                          Ray Bradbury