sábado, 13 de diciembre de 2014

A mi padre

No conozco los caminos
que conducen
al fin de la esperanza.

Sólo mantengo
en tus manos
un poco de la arena
del recuerdo
de haber sido
beso y arrullo
de tu palabra
que forma parte
de una foto de la infancia.

Hoy aquieto
esta sed de ser
auténtica en el ocaso
de las utopías.

Tus huellas
son lumbre y semilla
de mí misma.

              J.G.




 

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