No conozco los caminos
que conducen
al fin de la esperanza.
Sólo mantengo
en tus manos
un poco de la arena
del recuerdo
de haber sido
beso y arrullo
de tu palabra
que forma parte
de una
foto de la infancia.
Hoy aquieto
esta sed de ser
auténtica en el ocaso
de las utopías.
Tus huellas
son lumbre y semilla
de mí misma.
J.G.
J.G.

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