jueves, 16 de octubre de 2014


Variaciones del Aleph de J.L.Borges.

   “Si el Aleph era la inconfundible expresión del universo, vi el Aleph. Vi el reflejo de un espejo roto, duplicado en un invierno del que no quiero volver. Vi el abismo, como un filo, como una angustia partida. Vi a mi padre ante el espejo, lo vi llamando a alguien, tal vez a mí. Vi la tarde declinándose como una pequeña muerte. Vi altos ventanales de una casa a la que nunca entré. Vi una lámpara encendida y debajo, un tesoro. Vi la noche oculta en la neblina. Vi la noche más cerrada aún y la esperanza de un dios. Vi la noche solitaria, y el día, más solitario aún. Vi una puerta abierta, vi una silueta tantas veces inquietante allí. Vi un punto luminoso en el pasillo, como una confesión. Vi un hombre y sus ojos de un azul clarísimo caminando hacia un pasillo indescifrable para mí. Vi su guitarra inmortal en la espalda como un tatuaje de sí mismo. Vi hacia el final del pasillo unos libros amados y dos hombres inconfundibles en mi memoria literaria: el entrañable bibliotecario ciego y el caminante parisino con sus juegos al hombro y su gato. Vi un testigo de mi cuerpo hurgándome sin vergüenza como un ritual. Me vi a mí misma así y vi mi pudor. Vi el ambiguo movimiento de otro cuerpo, casi místico. Vi el campo que tanto amé y su verde profundamente azul. Vi el añoso árbol y su invisible cadencia vital. Vi una palabra escrita en la tierra como un símbolo. Vi a alguien a lo lejos llamándome con un nombre que había olvidado, y entonces lloré”.
                                                                                                       J.G.         

               

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