"En el transcurso de esta conferencia les dije que Shakespeare tenía una hermana, pero no la busquen en la biografía del poeta...murió joven y ay, jamás escribió una palabra. Está enterrada en el mismo lugar donde hoy paran los ómnibus frente a The Elephant and Castle. Pero yo creo que esa poeta que jamás escribió una palabra y yace enterrada en una encrucijada sigue viva. Vive en ustedes y en mí, y en muchas otras mujeres que no están aquí esta noche porque están lavando los platos y haciendo dormir a sus hijos. Pero ella vive; porque los grandes poetas no mueren, son presencias continuas; sólo necesitan la oportunidad de encarnarse en nosotros".
Virginia Woolf. Un cuarto propio, 1929.

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