He
ganado el silencio
para
que me oiga.
Como si
pudiera callar
a
todos, aún callar la noche
para
encontrarlo quieto,
casi
dormido, indefenso.
Es que
así, entre su cuerpo
y el
mío, mis ojos dicen más
y aún
más que la sombra
de mi
mano en su hombro.
He
ganado el silencio
para
que me oiga,
para
que mirándolo
no se
duerma en su sueño
sino en
el mío.
J.G.

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