sábado, 15 de octubre de 2016

"Pero solamente tú recordarías/mi manera de mirar a los ojos." Roque Dalton


Lunes 22 de agosto:
  A veces me pregunto cuántas hojas llevan las hormigas al hormiguero. Cuántas migas dejamos caer cuando comemos un bizcocho o cuántos pasos hacemos para llegar a la parada del ómnibus. En el medio de esta dispersión cruzan como relámpagos alucinógenos tu cuerpo sombreado por los árboles o un eco de tu voz que me persigue (¿o la persigo?).

Martes 23 de agosto:
   Miré nuevamente el diccionario. No figuran todas las palabras. ¿Por qué no hay definiciones para el ansia de amor, para la desesperación por falta de amor, para el agotamiento a causa del amor no correspondido? No me digas que el diccionario no está para menudencias románticas y sí las revistas para mujeres solas. Qué va. Yo quiero respuestas serias a mi problema.


Miércoles 24 de agosto:
   Leo poemas. Se cuelan Inchauspe, Dalton, Borges. ¿Para qué escribo? Ellos lo hicieron mejor, y sin embargo…Las palabras revolotean entre los dedos. Entre las palabras y el nombre que no puedo pronunciar me provocan esto que llamo “urgencia de diario íntimo”. La otra vez pensaba, cuando cruzaba la plaza, que el amor no sólo es cosa seria en cuanto a que nos traslada a un delirio poético-físico considerable sino que también el amor, aún el amor no correspondido, nos envuelve en esta vibración cósmica que llamamos “vida de todos los días acomódate a las circunstancias”.

Jueves 25 de agosto:
    Termino tomando el té frío casi siempre. Me levanto para atender el teléfono, para colgar la ropa, para revisar la mochila de Juan. El espejo del pasillo me recuerda que estoy aquí, que el té se enfría. Que el aire continúa, como las horas, y esta emoción que de a ratos me inquieta. Me gustaría decir: “porque nadie mirará tus ojos como yo” o “en mí tus ojos no serán olvidados” pero no. No queda bien; cada uno ve como quiere a los demás. Aunque hay algo en el mirar… Yo me doy cuenta. Hay gente que mira distinto, que quiere decirte algo y lo dice así, callando y mirando. A mí me pasa lo mismo. Me pregunto si no me habré delatado con este mirar cuando te miro. Tendré que aprender a mirar ocultando, como los actores. Hacer de cuenta de que yo te miro y es como mirar a otro que no me dice nada, nada en particular. Ahora bien, soy muy tímida para empezar clases de actuación. Lo mejor será recurrir a un tutorial de internet.

Viernes 26 de agosto:
Alguien podrá decirte
que seremos polvo y nada
que en el fin
el amor es olvido
y yo sé que tus ojos
verán más allá de la muerte,
que verán a través de mí,
como quien desea una cereza
en el instante de ser mordida
por esta boca. 

                                 J.G. (Diario imaginario de L.)




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