Lunes
22 de agosto:
A veces me pregunto cuántas hojas llevan las
hormigas al hormiguero. Cuántas migas dejamos caer cuando comemos un bizcocho o
cuántos pasos hacemos para llegar a la parada del ómnibus. En el medio de esta
dispersión cruzan como relámpagos alucinógenos tu cuerpo sombreado por los
árboles o un eco de tu voz que me persigue (¿o la persigo?).
Martes
23 de agosto:
Miré nuevamente el diccionario. No figuran
todas las palabras. ¿Por qué no hay definiciones para el ansia de amor, para la
desesperación por falta de amor, para el agotamiento a causa del amor no
correspondido? No me digas que el diccionario no está para menudencias
románticas y sí las revistas para mujeres solas. Qué va. Yo quiero respuestas
serias a mi problema.
Miércoles
24 de agosto:
Leo poemas. Se cuelan Inchauspe, Dalton,
Borges. ¿Para qué escribo? Ellos lo hicieron mejor, y sin embargo…Las palabras
revolotean entre los dedos. Entre las palabras y el nombre que no puedo
pronunciar me provocan esto que llamo “urgencia de diario íntimo”. La otra vez
pensaba, cuando cruzaba la plaza, que el amor no sólo es cosa seria en cuanto a
que nos traslada a un delirio poético-físico considerable sino que también el
amor, aún el amor no correspondido, nos envuelve en esta vibración cósmica que
llamamos “vida de todos los días acomódate a las circunstancias”.
Jueves
25 de agosto:
Termino tomando el té frío casi siempre. Me
levanto para atender el teléfono, para colgar la ropa, para revisar la mochila
de Juan. El espejo del pasillo me recuerda que estoy aquí, que el té se enfría.
Que el aire continúa, como las horas, y esta emoción que de a ratos me inquieta.
Me gustaría decir: “porque nadie mirará tus ojos como yo” o “en mí tus ojos no
serán olvidados” pero no. No queda bien; cada uno ve como quiere a los demás.
Aunque hay algo en el mirar… Yo me doy cuenta. Hay gente que mira distinto, que
quiere decirte algo y lo dice así, callando y mirando. A mí me pasa lo mismo.
Me pregunto si no me habré delatado con este mirar cuando te miro. Tendré que
aprender a mirar ocultando, como los actores. Hacer de cuenta de que yo te miro
y es como mirar a otro que no me dice nada, nada en particular. Ahora bien, soy
muy tímida para empezar clases de actuación. Lo mejor será recurrir a un
tutorial de internet.
Viernes
26 de agosto:
Alguien
podrá decirte
que
seremos polvo y nada
que en
el fin
el amor
es olvido
y yo sé
que tus ojos
verán más
allá de la muerte,
que
verán a través de mí,
como
quien desea una cereza
en el
instante de ser mordida
por
esta boca.

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