viernes, 2 de enero de 2015

"Si colocásemos en un lado el conjunto de grandes lecturas que le debemos a la escuela, a la crítica, a todas las formas de la publicidad, y del otro las que debemos al amigo, al amante, al compañero de clase, incluso a la familia-cuando no coloca los libros en la estantería de la educación-, el resultado sería claro: la mayor parte de lo más bello que hemos leído se lo debemos a un ser querido. Y es a un ser querido a quien primero hablaremos de nuestras mejores lecturas. Quizás precisamente porque lo propio del sentimiento, como del deseo de leer, consiste en preferir. Amar es, finalmente, hacer el don de nuestras preferencias a aquellos a quienes preferimos. Y estos repartos pueblan la invisible ciudadela de nuestra libertad. Estamos habitados por libros y amigos."
                                                                         Daniel Pennac, Como una novela, 1992.




 

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