8
No hay voz que quiebre el silencio del
agua.
No hay que interrumpir a la señora,
la que viene desde adentro,
no hay que desoírla, acallarla
ni dormirla con somníferos,
qué vale si habla, es poderosa.
La señora no es extranjera
ella quiere entrar a otro pasaje
de lo real, no hay que contradecirla.
Ella sabe que detrás de tanta excusa
hay palabras, formas de la belleza
ocultas. El silencio del agua es la
llave.
9
En el último exilio, la palabra.
Allí no hay distancias insalvables
ni ciudades suspendidas.
La tierra es tierra propia, construida
a fuerza de pelear contra el tiempo
contra la fuerza de los otros,
que son muchos.
Mi exilio no tiene nombre,
no tiene nombre mi tierra,
es mía, y estoy sola.
Afuera hay un camino,
no sé adónde lleva,
lo ignoro. No hay noche
ni día. Quizá todo sea
una imagen fugitiva.
Me gusta así,
las formas incandescentes,
la cabeza inclinándose
para ver una flor.J.G.

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