“Aquello
que te detiene y te espanta, es el poema.
Él quiere pasar por aquí”.
R.G.Aguirre
Él quiere
pasar por aquí,
el poema.
La nada entumece
las
piernas y el andar me declina en la tarde
como una
rama.
Es decir,
el poema que no dice
está aquí
y no sé cómo nombrarlo.
Eso es
todo.
Y sin embargo,
todo es
lo que me basta y me inquieta.
El aquí encierra un aire de dicha
salvo que la sombra, una línea
vertical
me acalle.
¿Y si el
ocaso enciente, subrepticiamente,
lo que no
debo?
Entonces,
cerraré los ojos.
¿Y si el
ocaso atrae, en su andar viril
los pasos
del deseo?
entonces,
me dejaré caer.
El borde
en el que se detienen todas la cosas,
los que
conocen las verdades
y las
venden en vetustas vitrinas,
el borde
en que me ausento y todas las cosas
que me
atan se agrandan, se enroscan,
el borde
en que las manos se aferran y resbalan
porque no
pueden sostenerlas, ni la voluntad
ni el
desasosiego,
el borde
es una mancha y otra en lo profundo y efímero.
¿Por qué entonces, este peso en el
centro,
Por qué no puede
salirse de sí misma
esta
intolerable ausencia,
Por qué,
entonces, me digo,
la
realidad es la entidad que no puedo comprender y amar?

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