domingo, 25 de marzo de 2018


                                                               “Aquello que te detiene y te espanta, es el poema. 
                                                                          Él quiere pasar por aquí”. R.G.Aguirre

Él quiere pasar por aquí,
el poema. La nada entumece
las piernas y el andar me declina en la tarde
como una rama.
Es decir, el poema que no dice
está aquí y no sé cómo nombrarlo.
Eso es todo.
                  Y sin embargo,
todo es lo que me basta y me inquieta.
               El aquí  encierra un aire de dicha
               salvo que la sombra, una línea vertical
               me acalle.
¿Y si el ocaso enciente, subrepticiamente,
lo que no debo?
Entonces, cerraré los ojos.
¿Y si el ocaso atrae, en su andar viril
los pasos del deseo?
entonces, me dejaré caer.

El borde en el que se detienen todas la cosas,
los que conocen las verdades
y las venden en vetustas vitrinas,
el borde en que me ausento y todas las cosas
que me atan se agrandan, se enroscan,
el borde en que las manos se aferran y resbalan
porque no pueden sostenerlas, ni la voluntad
ni el desasosiego,
el borde es una mancha y otra en lo profundo y efímero.
           ¿Por qué entonces, este peso en el centro,
                            Por qué no puede salirse de sí misma
esta intolerable ausencia,
Por qué, entonces, me digo,
la realidad es la entidad que no puedo comprender y amar?
                                                                                        J.G.





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