sábado, 1 de abril de 2017



Lejos la línea horizontal
es un punto y otro. Se pierden
las ramas en el recodo
de la esquina. Los párpados lentos
dejan pasar la luz como dejan pasar
los nombres entre las hojas,
los nombres que una vez perdimos
en la voz. Aquí están buscando
mi regazo, una mata de hiedra.
amapolas, sándalos, musgos
un poco amargos.
Yo los dejo venir, parecen huérfanos.
Me reconozco en ellos,
son un poco niños estos nombres
que parlotean en las ramas
suben y bajan por el tronco
del palo borracho o en los tilos.
Son felices en el porvenir.
La luz, la inocencia, la mañana
los dejan libres en su hacer.
La luz, la inocencia, la mañana,
este respiro no contaminado.
                                       J.G.


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