jueves, 6 de abril de 2017

                                                                     "Y acepta: el fuego ya estaba allí"
                                                                                         José Watanabe

Ya estaba allí, el fuego,
las lenguas ardientes
entre las ramas.
Lejano el ardor,
los pies pidiendo algo más
que la sombra, el tiento húmedo
ha quedado atrás.
Ya estaba allí, no fui oportuna,
arde en diagonal el fuego
que ahora es una pregunta.
¿Irá más allá de las hojas secas,
más allá del círculo ingenuo
desmedido y trivial de mi cuerpo?
Ya quisiera el fuego,
el chasquido inicial, falsas letanías,
como si fuera tensa la corteza,
arrumbada entre las cáscaras
de codornices o el chasquido
insondable de los búhos.
Desataré los nudos de mi cabeza,
nudos sin pañuelos; allí estarán
por un rato, hasta que el fuego
limpie lo que falta.
                               J.G.



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