"Y acepta: el fuego ya estaba allí"
José Watanabe
Ya estaba allí, el
fuego,
las lenguas ardientes
entre las ramas.
Lejano el ardor,
los pies pidiendo algo
más
que la sombra, el
tiento húmedo
ha quedado atrás.
Ya estaba allí, no fui
oportuna,
arde en diagonal el
fuego
que ahora es una pregunta.
¿Irá más allá de las
hojas secas,
más allá del círculo
ingenuo
desmedido y trivial de
mi cuerpo?
Ya quisiera el fuego,
el chasquido
inicial, falsas letanías,
como si fuera tensa la
corteza,
arrumbada entre las
cáscaras
de codornices o el
chasquido
insondable de los búhos.
Desataré los nudos de
mi cabeza,
nudos sin pañuelos; allí estarán
por un rato, hasta que
el fuego
limpie lo que falta.
J.G.

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