Una
mujer escribe en la cocina.
Una
mujer escribe en la cocina y mira la ventana.
Una
mujer escribe en la cocina y mira la ventana en la que asoman los árboles de la
plaza.
Una
mujer escribe en la cocina y mira la ventana en la que asoman los árboles de la
plaza, a lo lejos y piensa.
Una
mujer escribe en la cocina y mira la ventana en la que asoman los árboles de la
plaza, a lo lejos, y piensa que los árboles y el silencio, suspendido entre las
ramas, son el poema.
Una
mujer escribe en la cocina y mira la ventana en la que asoman los árboles de la
plaza, a lo lejos, y piensa que los árboles y el silencio, suspendido entre las
ramas, son el poema en el que ella prefiere perderse.
Una
mujer escribe en la cocina y mira la ventana en la que asoman los árboles de la
plaza, a lo lejos, y piensa que los árboles y el silencio, suspendido entre las
ramas, son el poema en el que ella decide perderse y reencontrarse.
Una
mujer escribe en la cocina y mira la ventana en la que asoman los árboles de la
plaza, a lo lejos, y piensa que los árboles y el silencio, suspendido entre las
ramas, son el poema en el que ella decide perderse y reencontrarse para
remendar los días y las horas.
Una
mujer escribe en la cocina y mira la ventana en la que asoman los árboles de la
plaza, a lo lejos, y piensa que los árboles y el silencio, suspendido entre las
ramas, son el poema en el que ella decide perderse y reencontrarse para
remendar los días y las horas de sal, del asfalto, esas cosas.
J.G.
No hay comentarios:
Publicar un comentario