El doble
Los espejos y las aguas
sugieren la imagen duplicada
del yo;
las ficciones y los sueños
lo atraen al presente
como una sed quebradiza.
¿Por qué el mal o la locura
es el símbolo que prefiguran?
¿Y si el doble es la imagen de la perfección?
¿Y los del espejo somos nosotros?
Los otros que dejamos en el pasado
son nuestro doble, algunos marchitados
por el tiempo o intactos como estatuas
según el recuerdo,
inquietos y escurridizos, tal vez,
aquellos a los que volvemos
una y otra vez a interrogar
por lo
que no hicimos.
¡Oh, culpa que los mantiene vivos!
Por qué no podrán deshacerse
en la boca como un caramelo
los dobles, por qué.
Prefiero cien veces la otra de mi espejo, ávida
de futuro
y de incertidumbre.
Ésa no tiene dobles todavía.
J.G.

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