domingo, 27 de septiembre de 2015

De "Bestiario.etc."


El doble

Los espejos y las aguas

sugieren la imagen duplicada

del yo;  las ficciones y los sueños

lo atraen al presente

como una sed quebradiza.

¿Por qué el mal o la locura

es el símbolo que prefiguran?

¿Y si el doble es la imagen de la perfección?

¿Y los del espejo somos nosotros?

Los otros que dejamos en el pasado

son nuestro doble, algunos marchitados

por el tiempo o intactos como estatuas

según el recuerdo,

inquietos y escurridizos, tal vez,

aquellos a los que volvemos

una y otra vez a interrogar

 por lo que no hicimos.

¡Oh, culpa que los mantiene  vivos!

Por qué no podrán deshacerse

en la boca como un caramelo

los dobles, por qué.

Prefiero cien veces la otra de mi espejo, ávida de futuro

y de incertidumbre.

Ésa no tiene dobles todavía.
                                    J.G.

 
                                     

 

lunes, 21 de septiembre de 2015

Oda a la Primavera

....
oh primavera
de la noche sin pobres,
sin pobreza,
primavera
fragante,
llegarás,
llegas,
te veo
venir por el camino:
ésta es mi casa,
entra,
tardabas,
era hora,
qué bueno es florecer,
qué trabajo
tan bello:
qué activa
obrera eres,
primavera,
tejedora,
labriega,
ordeñadora,
múltiple abeja,
máquina
transparente,
molino de cigarras,
entra
en todas las casas,
adelante,
trabajaremos juntos
en la futura y pura
fecundidad florida.

                 Pablo Neruda, Odas Elementales, Bs.As., Losada. (frag.)

Jazmín Paraguayo de la esquina de mi casa
Foto: Mariú Zeballos
 

sábado, 19 de septiembre de 2015

De "Invocaciones"


Una mujer escribe en la cocina.

Una mujer escribe en la cocina y mira la ventana.

Una mujer escribe en la cocina y mira la ventana en la que asoman los árboles de la plaza.

Una mujer escribe en la cocina y mira la ventana en la que asoman los árboles de la plaza, a lo lejos y piensa.

Una mujer escribe en la cocina y mira la ventana en la que asoman los árboles de la plaza, a lo lejos, y piensa que los árboles y el silencio, suspendido entre las ramas, son el poema.

Una mujer escribe en la cocina y mira la ventana en la que asoman los árboles de la plaza, a lo lejos, y piensa que los árboles y el silencio, suspendido entre las ramas, son el poema en el que ella prefiere perderse.

Una mujer escribe en la cocina y mira la ventana en la que asoman los árboles de la plaza, a lo lejos, y piensa que los árboles y el silencio, suspendido entre las ramas, son el poema en el que ella decide perderse y reencontrarse.

Una mujer escribe en la cocina y mira la ventana en la que asoman los árboles de la plaza, a lo lejos, y piensa que los árboles y el silencio, suspendido entre las ramas, son el poema en el que ella decide perderse y reencontrarse para remendar los días y las horas.

Una mujer escribe en la cocina y mira la ventana en la que asoman los árboles de la plaza, a lo lejos, y piensa que los árboles y el silencio, suspendido entre las ramas, son el poema en el que ella decide perderse y reencontrarse para remendar los días y las horas de sal, del asfalto, esas cosas.
                                                                                        J.G.

 





 

 



viernes, 11 de septiembre de 2015

De "Bestiario.etc."


Un animal metafísico

Eso de la metafísica o
el hambre de conocimiento
y más allá
es cosa de ermitaños,
a quién se le ocurre
ponerse metafísico
entre la sintonía consumista
y las corrientes del budismo.

 
El tiempo del ser
y su esencia  pasó de moda
como las palabras “sale” y “off”
de las vidrieras de la peatonal.
(Quién se acuerda
de la invasión lingüística
y el lenguaje autóctono.)


Para qué entonces
un animal metafísico,
esa estatua inanimada
en jardines de cartón,
habrá estado aburrido Condillac
o medio loco.
Qué robótica estoy.

                       J.G. 


jueves, 10 de septiembre de 2015

De "Dinámica del tiempo"


Vida

Adormilada en la niebla,
rumorosa entre las hojas,
la entrañable.


Quebradiza en la rama del árbol
o en las piedritas de la plaza,
la inesperada.

 
Sonora en el agua del piletón
del patio, serpenteante
entre las manos,
a enérgica.

 
Dueña de mis tiempos
que a los saltos me lleva,
la incansable.



Caleidoscópica en tus formas,
doy la vuelta entera a tu juego,
Maga.
                           J.G.

 


 

miércoles, 9 de septiembre de 2015

De "Bestiario.etc."


Los ángeles de Swedenborg.
Las que liman los días
con el trabajo de madre
no tienen lugar
en el cielo de Swedenborg.
 
Allí  las almas elegidas
gozan el pase libre
de esos campos
como los voluntarios
de green peace o cualquier ong.
 
Digo: para las mortales sufrientes,
¿no habrá un compartimento,
un cubículo reparador,
un pedacito de cielo?
No. Apto únicamente
para ángeles austeros,
tristemente célibes
y asexuados
como inspectoras de tránsito.
 
En cambio, si yo tuviera un cielo,
entrarían sin restricciones
las desdibujadas
por las lágrimas y las asperezas,
por las dueñas de manos secas y leñosas,
por las encorvadas a falta de voluntades benignas.
 
Y si no pudiera acceder a  un cielo,
pediría permiso a los ángeles
de Swedenborg, con la promesa
de extensas charlas literarias,
un poco filosóficas,
por qué no.
Seríamos pocos,
ciertamente,
en las tertulias celestiales.
Filosofía y Letras,
entre otras leyendas,
me tienen nostálgica.
                            J.G.




 

martes, 1 de septiembre de 2015

Septiembre/Pablo Neruda

Oda al pasado

Hoy, conversando,
se salió de madre
el pasado,
mi pasado.
Con indulgencia
las pequeñas
cosas sucias,
episodios
vacíos,
harina negra,
polvo.
Te agachas
suavemente
inclinado
en tí mismo,
sonríes,
te celebras,
pero
si se trata
de otro, de tu amigo,
de tu enemigo,
entonces
te tornas despiadado,
frunces el ceño:
Qué cosas hizo ese hombre!
Esa mujer, qué cosas
hizo!
Te tapas
la nariz,
visiblemente
te desagradan mucho
los pasados ajenos.
De lo nuestro miramos
con nostalgia
los peores días,
abrimos
con precaución el cofre
y enarbolamos,
para que nos admiren,
la proeza.
Olvidemos el resto.
Sólo es mala memoria.
Escucha, aprende:
el tiempo
se divide
en dos ríos:
uno
corre hacia atrás, devora
lo que vives,
el otro
va contigo adelante
descubriendo
tu vida.
En un solo minuto
se juntaron.
Es éste.
Ésta es la hora,
la gota de un instante
que arrastrará el pasado.
Es el presente.
Está en tus manos.
Rápido, resbalándo,
cae como cascada.
Pero eres dueño de él.
Constrúyelo
con amor, con firmeza,
con piedra y ala,
con rectitud
sonora,
con cereales puros,
con el metal más claro
de tu pecho,
andando
a mediodía,
sin temer
a la verdad, al bien, a la justicia.
Compañeros de canto,
el tiempo que transcurre
tendrá forma
y sonido
de guitarra,
y cuando quieras
inclinarte al pasado,
el manantial del tiempo
transparente
revelará tu integridad cantando.
El tiempo es alegría.
               Pablo Neruda, Odas Elementales, Bs.As., Losada, 1992, 10°ed.