lunes, 13 de julio de 2015

De "Bestiario.etc."


La esfinge

Mientras camino veo  esfinges  en todas partes o será
que la duda me persigue como las baldosas rotas,
no sé cuántas crucé hoy, silbándome en las ochavas,
mordisqueándome los talones como los perros
vagabundos enardecidos con cuanto auto
se le cruza en sus límites. Hay una que entiende
mis angustias, me detiene en la esquina de la estación
de servicio,  enlaza su cola entre mis piernas y
me pregunta una, dos y tres veces lo que no sé.

Tendré que releer a los clásicos,
hacerme ovillo como los osos en invierno,
consultar a Platón con el alma doblada en cuatro,
a mano el diccionario filosófico.

Y si aún el enigma sigue ahí
esperando como un lamento, tendré que recurrir
a las flores del naranjo o los jazmines del aire de la vieja
casona del boulevard, desprender hojitas de los paraísos,
y sentarme en cuclillas como las machis ancestrales
mirando al este donde declina la laguna.

Posiblemente aparezcan dos o tres opciones abiertas
como los abanicos, prestas a jugar con mi razón y la paciencia
de la esfinge; tal vez ella elija la piedad a su posible autodestrucción;
a quién irá con acertijos de gitana si no es a una, disponible full time
a la imaginería, esa telaraña de ausencias,
bálsamo de las horas.
                                                     J.G.

Esfinge griega
 
 

 

 

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