viernes, 15 de agosto de 2014


Las mil y una noches.

Quiero detenerme en el título. Es uno de los más hermosos del mundo, tan hermoso, creo, como aquel otro que cité la otra vez, y tan distinto: Un experimento con el tiempo. Decir “mil y una noches” es agregar una al infinito. Recordemos una curiosa expresión inglesa. A

veces, en vez de decir “para siempre”, for ever, se dice for ever and a day“para siempre y un día”. Se agrega un día a la palabra “siempre”. Lo cual recuerda el epigrama de Heine a una mujer: “Te amaré eternamente y aún después”.

                              Jorge Luis Borges en Siete Noches, 1980. (fragmento)

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