Detrás del terraplén nos vimos.
Como queriendo huir
de la niebla incierta,
el pudor nos atrajo.
Fue una ofrenda limpia
la inocencia,
como una manta fresca
a nuestras ansiedades.
¿Desde qué puente
bordeamos el límite, la pureza
de los cuerpos?
El respiro marca un compás
austero.
Zumba risueñamente la costa.
El tiempo silenciará uno a uno
los fuegos.
J.G.
J.G.

No hay comentarios:
Publicar un comentario