domingo, 24 de marzo de 2019


Sentir

Detrás del muro están los miedos
ecos aprisionando el corazón;
esas lágrimas no son de agua
-dejan marcas pequeñas en la piel.

Es triste y bello sentir cómo se apagan
las luces y se encienden las otras
que se oyen hacia adentro de una.
Ya me lo decía el padre en la confesión
hay que limpiar el alma
como si el alma fuera un pañuelo,
como si fuera fácil eludir
pensamientos, palabras, el ruido de la casa.

Pretendo únicamente
limpiarla de los ecos,
reemplazarlos por
el aroma de los mandarinos
cual corona que santifica
y riega los días venideros,
los jazmines del otoño,
las madreselvas, las begonias
del patio de mi madre,
la intimidad de la tarde
silenciosa de un domingo.

Un hilo de seda
sensible como
cuando se descansa.
Honda y lejana
la tarde, quiero irme 
con ella, transitar
dulcemente los pasos, 
la mirada
hacia la luz del sol
que se va.
y todo lo aquieta.

              J.G.




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