Sobre
la belleza
La belleza me trae esperanza, no deja de
revolotear como una mariposa ante mis ojos. Me marea de color, de sabores, de
luces que titilan por aquí y por allá. Como una bailarina en puntas de pie me
lleva alegremente de la mano hacia la calle. Corretea entre los árboles de la
plaza, y más allá el boulevard. Los lapachos nos miran lánguidos; sus últimas
flores de primavera caen tristes en la vereda. Pero a ella, la belleza, no le
importan los lapachos. Quiere que baile a su ritmo, inhalando los jazmines del
aire de su corona, quiere que serpentee las baldosas en un zigzag sin fin. Yo
me dejo llevar, embriagada ante su impetuosa alegría, casi ingenua de futuro.
Los autos no la asustan, es un poco temeraria. Florecen en mí sabores a fruta
fresca, a verano ardiente, noches perdurables y deseosas de aire de río,
seductores los faroles de la costanera, más allá el puente colgante, testigo
silencioso de la danza.
J.G.
| Foto: J.G. |
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