sábado, 30 de enero de 2016

Rurales (textos breves y disparatados para chicos y no tanto)


La casona de Pacheco.
   Cuentan que en Pacheco, hacia el 1900, vivía una anciana conocida por su casona y sus extravagancias. Solía pasearse por su jardín hasta altas horas de la noche en pantuflas recitando a Góngora. Tal era su gusto por el recitado que su loro y sus cinco gatos se hartaron de sus interminables tertulias poéticas y uno a uno se fueron de la casa. Dicen que las paredes del salón y de la cocina, de tanto escucharla a doña Herminia, memorizaron sus peroratas. Cien años después puede escucharse a las paredes el recitado de Góngora, Garcilaso, Lope de Vega y García Lorca si se paga un bono contribución. Las paredes ofrecen, además, la escucha de quien quiera grabar su voz cantando como el Polaco Goyeneche o Joaquín Sabina. Pero hay que pagar un extra en la entrada. Las paredes ofrecen un conjunto de ofertas para quien quiera escuchar a doña Herminia, grabar su propia voz y grabar algún secreto; para esto último, habrá que acercarse delicadamente a la pared y renovar un bono contribución cada cinco años. De lo contrario, el secreto se convertirá en chisme. Pacheco y la casona de Herminia son el atractivo de los turistas del interior de la provincia.
                                                 J.G.

No hay comentarios:

Publicar un comentario