Camina dulce memoria
hacia los tenues crepúsculos
hacia los campos serenos y lluviosos,
hacia los caminos para adentro en la hierba.
Salta memoria
las cornisas, las distraídas cornisas,
recuerdos inválidos, tal vez, en alguna parte
líquida
de la esencia.
¿Es la belleza un juego severo del destino?
¿Zumban adioses y cortes abruptos, inquietos y
prófugos
en el tiempo?
No importa. Salta memoria un salto distraído. Inicia
el juego,
atrévete.
Y el desorden o el caos reconstruirán desde el vacío
nuevas palabras, nuevos destinos.
Bailarás el juego secreto de lo vedado a los ojos
humanos,
me iniciarás en la danza de los elegidos y seremos,
memoria,
seremos cada una en el juego, un dios que cierra y
abre
paraísos terrenales.
J.G.

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