domingo, 14 de agosto de 2016

"No aprecio los concursos ni los premios. Los artistas no somos boxeadores. No tenemos por qué ganarnos los unos a los otros sino a fuerza de trompadas, a causa de una manía detestable llamada competencia.
  Los artistas, -y los escolares y los estudiantes y los investigadores y..etcétera-suelen necesitar estímulo moral y económico, sobre todo en sus comienzos. Y deben conseguirlo porque lo necesitan y lo merecen, no por haber ganado una maratón, triundando sobre otros para llegar primeros. Primeros...¿a dónde?"
                                               María Elena Walsh. El cuento de la autora en Chaucha y palito. Bs.As., Alfaguara, 2012.


         
María Elena Walsh
Foto: Sara Facio

martes, 2 de agosto de 2016

Ellas, las máscaras.

   Salgo al mundo y descubro sus máscaras, y son tantas que prefiero no describir sus formas ni sus modales. Sé que entre los diarios del día y los bocinazos de los autos en la avenida no tengo mucho que decir; ellas acaparan la atención y merman mi esperanza de silencio compartido. Ni las cotorras en los árboles más empinados de la plaza pueden iniciar su concierto inquieto y alegre, ni los gorriones abajo mascullando las migas, ni las palomas hambrientas de algo más que pan. A veces me pregunto si yo no me parezco a esas palomas que picotean mendigando en la puerta de la iglesia, ellas concentradas en todo lo que aparezca atractivo a su buche y yo como mendiga también miro los muchachos y las chicas conversar entre arrumacos y mates. Y es que en definitiva, no quiero portar una de ellas, esas máscaras inútiles por donde se las mire, indolentes en sus facciones, incapaces de pronunciar palabras que se ahuequen en tu mano, ni tienen esa ansiedad de escarbar tu costado sensible que en mi caso soy toda así, toda músculo sensible; los huesos no tienen cómo darle solución a mi contextura y entonces, yo ando y ando dando vueltas en la plaza, esquivando las máscaras, alentando a los gorriones y a las palomas.
                                                                             J.G.


martes, 26 de julio de 2016

A LA MISTERIOSA
( 1926 )
Tanto he soñado contigo que pierdes tu realidad.
¿Habrá tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo
y besar sobre esa boca
el nacimiento de la voz que quiero?

Tanto he soñado contigo,
que mis brazos habituados a cruzarse
sobre mi pecho, abrazan tu sombra,
y tal vez ya no sepan adaptarse
al contorno de tu cuerpo.

Tanto he soñado contigo,
que seguramente ya no podré despertar.

Duermo de pie,
con mi pobre cuerpo ofrecido
a todas las apariencias
de la vida y del amor, y tú, eres la única
que cuenta ahora para mí.

Más difícil me resultará tocar tu frente
y tus labios, que los primeros labios
y la primera frente que encuentre.
Y frente a la existencia real
de aquello que me obsesiona
desde hace días y años
seguramente me transformaré en sombra.

Tanto he soñado contigo,
tanto he hablado y caminado, que me tendí al lado
de tu sombra y de tu fantasma,
y por lo tanto,
ya no me queda sino ser fantasma
entre los fantasmas y cien veces más sombra
que la sombra que siempre pasea alegremente
por el cuadrante solar de tu vida.
                                              Robert Desnos

Robert Desnos

domingo, 24 de julio de 2016


   "El ojo mira... es el único que puede advertir la belleza .... A la belleza se la ve porque está viva, y por lo tanto es real. Digamos, mejor, que puede ocurrir que la veamos. Depende de dónde se manifieste. Pero no hay duda alguna que ciertas veces se manifiesta .... El problema es tener ojos y no saber ver, no mirar las cosas que ocurren.... Ojos cerrados. Ojos que ya no ven. Que ya no son curiosos. Que no esperan que ocurra nada más, quizás porque no creen que la belleza exista. Sin embargo, en el desierto de nuestras calles ella pasa, rompiendo el delgado límite y llenando nuestros ojos de infinito deseo." 
                                               Pier Paolo Pasolini, Italia, 1922-1975.
Pier Paolo Pasolini

viernes, 15 de julio de 2016

"De todas las preguntas que recibí durante encuentros en las escuelas, las más repetidas que registré son: ¿de dónde salen los cuentos?¿te equivocás al escribir? Abordan precisamente dos temas centrales: el origen y el instrumento de la escritura. Trato de responderles de la manera más aproximada, ya que no es fácil la respuesta ni hay una sola. A veces les hablo de la teoría del huevo. Una vez en colectivo, o se está bañando y de pronto aparece una palabra, o un personaje o una vieja idea que va tomando cara de nueva y empieza a ocupar un lugar dentro de una y a convertirse en algo parecido a un cuento. Y empuja y nos acompaña. Rueda por dentro, esté una donde esté. Y un buen día, la idea, el cuento o lo que sea, empieza a redondearse aunque no le veamos bien la forma todavía. Y una empieza a ponerse nerviosa (como las gallinas), da vueltas y escribe las primeras palabras. Si se puede seguir, se sigue. Ya está puesto el huevo. La diferencia con las gallinas es que ellas lo ponen todo, redondo y terminado. Una no. (...) Entonces escribir lleva tiempo...pero si hay deseo, sí se llega.
                                                      Laura Devetach La contrucción del camino lector. Córdoba, Ediciones Comunicarte, 2008.
Laura Devetach

jueves, 14 de julio de 2016

De "Dinámica del viento"

                                                                              La luz que toca mi camisa
                                                                              nada sabe de mí.
                                                                                 Juan Gelman
Me arrincono entre los helechos
del patio. Las hormigas
cosquillean en mi nuca,
concentran sus energías
en tatuarme una línea.

Se siente bien
acurrucarse entre las hojas
con los bichos bolita.
La camisa flameará su triunfo
en el tendedero.

Mientras contaré las horas
que nos separan.

                            J.G.



martes, 5 de julio de 2016

De "Dinámica del viento"

Neblinas

A tientas. Así estoy.
El día es
el simulacro
de mi cuerpo.

Despierto
a las neblinas
de la noche,
a los ecos
de tu boca.

Tanteando entre la duda
y el olvido, deletreo
pronombres.

Y vos tan lejos,
tan nítida tu vida
en el acompasar
de los pájaros.
                         J.G.