La
extensión del cielo
anuncia la lluvia.
La
esperada lluvia de verano
nos
encierra en la casa
ahuyentando
sapos
con
ramitas de eucalipto
o de
fresnos cabizbajos.
Es grato
el lenguaje
fragmentado
de las hojas
enloquecidas
por el agua,
la tierra
ahuecándose
hasta
hacer un pozo
en el
patio. Emboscada
perfecta
para el amor.
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| Foto: María Eugenia Zeballos |

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