“a
cambio/nos fue dado un día” (Beatriz Vallejos)´
El jardín de la casa de la infancia
tenía rosas, pequeñas y frágiles.
Me esforzaba en cuidarlas
para que el frío no las marchite.
Yo no sabía nada de jardinería
pero ahí estaba, afuera de la casa
cuidando las rositas como cuidaba
a las muñecas.
Me gustaba sentarme
en el peldaño que cercaba
a las rosas y a las petunias
cuando el sol del invierno
se deslizaba con el candor
que todo lo cambia.
A veces me lastimaba con las espinas
y ese dolor era dulce.
Con el tiempo, vuelvo a recordar
a la pequeña rosa y es como despertar
a la infancia, a esa dicha sin interrogaciones.
Jorgelina Garrote

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