“Me he buscado en la luz, en el mar,
en el viento”
(Sophía de Mello)
Me he buscado en la sombra
pero también en la luz
el otoño es una nostalgia
inmadura
tardes en las que callan los
pájaros
y la sombra muere conmigo
cuando miro hacia atrás.
La luz se va como esa avidez
de tantos que van y vienen
haciendo y deshaciendo las
madejas
de un tejido infinito.
¿Podré inclinar la cabeza
hacia la quietud
hacia el fondo de lo que
vale?
Al tiempo no le importa mi cansada fragilidad
entonces me digo que es mejor
reírse,
bambolearse en la barca
tormentosa
soñar con la pureza o
con el silencio de la noche.
en la siesta
el hijo encontró dos abejas
en el baño,
yo pensé qué bravura
las abejas, tan pequeñas,
asomarse así al abismo.
Me acordé de Einstein y
de la vida que fluye con
ellas.
Busqué dos tarritos, el hijo
las encerró con la suavidad
de quien
resguarda lo sagrado.
Desaparecieron en el vacío de
la ventana
y pensé que habrá más que
vendrán.
Desmemoriadas o perdidas
llevan un misterio en sus
alitas.

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