Hormigas
Odio las hormigas.
Desde que mataron el limonero de la casa de la abuela. Yo era muy chica cuando
lo vi con limones. Después no sé que pasó, se puso flaquito, con el tronco más
arrugado que otros árboles, como si se hubiera hecho viejo de un día para el
otro. “Son las hormigas”-decía la abuela-Lo infestaron”. Y se iba para la
cocina a calentar agua para el mate con el abuelo. A veces se ponen a rallar
pan y me llaman porque saben que me divierte muchísimo ese aparato que adosan
con una pequeña manivela a la mesa de la cocina. Hay que sostener el pan viejo
que van triturándose a medida que damos vuelta la manija, con cuidado de que no
se desacomode el plato con el pan rallado porque si no cae todo al piso y ya no
se puede usar para la comida. Si no hay que rallar pan entonces me voy al
patio. Allí hay una escalera de piedra que va a la terraza. La abuela no quiere
que suba. Una vez fui sin avisarle y me pareció que podía ver todas las
manzanas del barrio. Hasta donde vivo yo creí ver. La abuela no sabe que a mí
me gusta mirar la ciudad desde arriba. Es que soy chica y todo lo veo de abajo
para arriba, no de arriba para abajo. En mi casa hago lo mismo. Hasta de noche
voy, a veces con mamá, a veces sola.
Esa vez que no le
hice caso me tropecé al bajar y me hice un moretón en la rodilla. Y allí,
abajo, en el último peldaño estaban ellas, las hormigas. No podía decirle a la
abuela que me había caído de la escalera porque tendría que contarle que había
ido a la terraza, entonces me lavé con agua de la pileta del lavadero y me
quedé sentada un rato. Es dura la piedra de la escalera pero a ellas, las
hormigas, no se fijan en eso. Tienen el hormiguero escondido en un agujero de
la pared. Entran y salen como si fuera el fin del mundo. No sé qué les pasa,
por qué van tan nerviosas. Me hago a un lado para que no me piquen. Mi prima me
dijo que las hormigas rojas son malísimas, dejan unas ronchas rojas si te
pican. Vi dos o tres rojas detrás de la hilera de las negras. ¿Vivirán todas en
el mismo hormiguero o tendrán uno aparte? Si son tan malas como dicen deberían
tener un hormiguero aparte como en las películas. La abuela tiene un veneno
para hormigas pero no les hace nada me parece porque si no, no habría tantas
que van y vienen y no hubieran dejado el limonero flaquito como está. Si yo
fuera la abuela, las mato a escobazos. Y sanseacabó.
Hormigas
Aunque no me crean,
aunque me digan que estoy loca, soy la hormiga cronista del Hormiguero II de
calle Primera Junta, para ser más precisos, donde está plantado un limonero
seco. Fuimos invadidas por el batallón de hormigas rojas X12. Vinieron del sur
y desembocaron en el patio a través de la cañería. Entraron en el hormiguero
como si fueran faraonas. (esto lo sé por lecturas de verano). Con mis
compañeras estamos planeando el contraataque. Estábamos dibujando la estrategia
cuando se nos vino encima una piedra desde arriba. Salimos gritando para los
cuatro vientos. Después nos dimos cuenta de que era un humano chico. Nos
enfilamos nuevamente. El chico o la chica se quedó cerca del hormiguero. Acercó
la cabeza para vernos bien. Parece que se entretiene contándonos. No creo que
esté mucho tiempo acá. Somos decenas entrando y saliendo del hormiguero. Aunque
pensándolo mejor, nos será útil para distraer a las invasoras. Si deja la
pierna donde está podré trasladarme al limonero sin ser vista.
J.G

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