Texto no incluido en la versión original de Las mil y una noches correspondiente al
cuento de Aladino y la lámpara
maravillosa.
Cuando el sultán le dijo a la madre de
Aladino que quería ochenta bandejas de oro con piedras preciosas incrustadas en
los bordes y cubiertas de los más exquisitos manjares, Aladino comprendió que
tendría que conquistar al padre de la princesa Brudulbudura, o sea, a su futuro suegro, a través del estómago. Es
por ello que no dudó en consultar al genio de la lámpara, quien, a su vez,
contaba con un séquito de sirvientes cocineros para grandes banquetes. (Nunca se supo dónde es que el genio tenía la cocina
para semejantes preparativos). Éstas son algunas comidas que fueron ofrecidas
al sultán para halagarlo:
-Ensalada de perejil
picado conocida hasta el día de hoy como tabule,
-Puré de berenjenas,
-Cordero a las finas
hierbas,
-Ensalada de queso de
cabra rallado,
-Pepinos asados con
salsa de curry y menta,
-Arroz azafranado,
-Puré de garbanzos con
pancitos crujientes,
-Torta de manzana con
canela,
-Yogur de vainilla con
toques leves de cacao,
Como verás, pequeño lector, el genio de la
lámpara era un experto en comida oriental. No llevó adelante su sueño de abrir
una escuela de alta cocina porque su función principal de mago no le dejaba
tiempo, pero en ocasiones como ésta, daba rienda suelta a toda su imaginación
de cocinero. Según supo Aladino en conversaciones con el genio, aprendió todas
estas recetas y muchas más en viajes por lo que hoy conocemos como Irán, el
Líbano, Arabia Saudita y más allá de la India.
Su especialidad eran los postres árabes. Aladino
pronto se dio cuenta de que su futuro suegro y el genio de la lámpara tenían
mucho en común: el gusto por el buen comer. Este mismo menú se repitió el día
de la boda de Aladino con la princesa y también cuando regresaron sanos y
salvos de África con palacio incluido. Claro que las bodas en Oriente son
festejos de más de un día, así que el genio tuvo oportunidad de mostrar sus
condiciones como cocinero durante el tiempo que duraron los festejos. Cuentan
que fue contratado por otros sultanes con el permiso de Aladino que tuvo que
acompañarlo para no perderlo de vista.
Pasemos a describir uno de estos manjares:
Torta
de manzana con canela
Ingredientes:
-1kilo de manzanas
verdes,
-500 gramos de azúcar,
-250 gramos de manteca,
-500 gramos de harina,
-4 huevos,
-Canela en rama,
-Gotitas de vainilla.
Hasta aquí son los ingredientes de la
receta tradicional, pero lo que hizo que esta torta sea especial y por lo
tanto, exquisita al paladar del sultán es que el genio le agregó:
-2 soplidos suaves de
aceptación,
-1 toque milenario de
compasión,
-4 pestañas del genio
luego de su oración matinal y
-1 murmullo sutilmente
pronunciado que guarda cariño incondicional.
De esta forma, combinando los ingredientes
hasta formar una pasta sin grumos, el genio fue agregando los especiales,
imperceptibles a los ojos humanos (en especial las pestañas, no vaya a ser que
el sultán creyera que la torta tenía pelos).
Cuando el postre se colocó en una bandeja para
que se enfríe, el genio rezó una oración a Alá pidiendo que el sultán acepte a
Aladino como futuro yerno (hasta último momento, tuvo el leve temor de que, a
pesar de los manjares, fuera rechazado por su humilde condición). Como sabemos,
al sultán le agradó sobremanera el banquete por lo que luego de dormir una
buena siesta, decidió que Aladino sería el esposo de su hija.
J.G.

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