miércoles, 7 de diciembre de 2016

Ciudades Invisibles a lo Italo Calvino

Las ciudades y los puentes 

  Irenea es una ciudad escondida en las montañas. Sus habitantes viven entre sus laderas o en cuevas perdidas. Para no morir de frío, construyen canales internos con pozos de agua y tienden redes eléctricas para sobrellevar el invierno. Para vivir en Irenea hay que superar un entrenamiento exigente; por ejemplo, escalar sin caer a cien o más metros o hacer equilibrio entre los puentes de soga colgados desde sus abismos.

  Los Ireneos suelen agruparse en parejas. Las mujeres, ágiles y fuertes, intercambian tejidos por legumbres con las mujeres de ciudades vecinas. Los hombres construyen caminos, atan los puentes en diferentes alturas y encienden el fuego comunitario. Por la noche, acostumbran contar un cuento, hábito milenario traído de Oriente y también cantan al mediodía, como si la palabra los uniera con los antiguos y con los que vendrán en una cadena infinita hecha de sonoridades y de sentidos que despiertan placidez interior. Algún aventurero podrá decir que el arte forma parte de sus costumbres aunque ellos no conozcan qué significa esta palabra. 
   Los habitantes de Irenea tienden a diario múltiples sogas que trenzan hacia la cumbre; aspiran a llegar algún día, o una noche, al pico más alto para respirar el aire de los dioses. La inmortalidad es en Irenea un símbolo como lo son el río, el sueño o el viaje.
                                                                                        J.G.


Foto: M.C.Escher

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