La inminencia de lo
perfecto
Como si el crepúsculo
pudiera decirnos algo,
en ese momento
en que tu mano
me llama a tu pecho,
yo me concentro
en nombrar
esto que no tiene nombre.
Será que el crepúsculo
es una música en la terraza,
el banco de más allá
que espera a los gorriones.
Y qué pierdo con pronunciar
lo que no debo
despojarme de un latido,
lo que otros llaman
amor pero no me basta.
J.G.
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