El río.
Yo no sé qué
pensás de todo esto, si creés que tiene algún tipo de solución, no me preguntés
a mí que nunca salí de esta ciudad recortada por el río, qué puedo saber yo qué
tienen en común el Paraná con el Sena, sabrás vos que vivís en esa ciudad tan
deslumbrante como dicen, yo a lo sumo viajé a Buenos Aires y conocí el Riachuelo,
Avellaneda, las casitas de chapa multicolor que tanto me gustan. Ya te dije que
esa parte pintoresca me gusta, por algo pinto no como Quinquela, claro, pero
que tengo unas ganas enormes de parecerme a él ni te digo. Acá el río es así de
marrón como el otro, sucio, impávido, yo no puedo decir que vivo en la ciudad
de las luces como vos pero tenemos este puente que de noche lo iluminan que es
una belleza y da para un romance, ¿viste? Vos allá no te enamoraste? No
probaste darte un beso en esos puentes románticos por los que Cortázar alguna
vez caminó? No me vas a decir que no conocés la película de los amantes del
puente Neuf, con Juliete Binoche. ¡Pero dónde vivís, che! Estás en la mejor
ciudad del mundo y ni te acordás de las películas que la retratan, que la
muestran como una deidad casi te diría..mitológica, no sé, ponele el nombre que
quieras a la cuestión, lo que te digo es que acá el río es un río y punto, no
hay mucho que decir más que la gente tiene un sentimiento encontrado porque no
hay como comer pescado de río viste? Tan sabroso, tan de acá a la parrilla,
además de la gente de afuera que viene a pescar, a comer en el rancho de
Chiquito y ese folclore con el liso, la cumbia, qué va, a mí me gusta el pescado
con vino blanco, que no se puede saborear un pacú que es una delicia con salsa
criolla si no lo acompañás con la bebida indicada, un chardonnay, por ejemplo. Vos
por allá seguro que conseguís los quesos y los vinos que se te ocurran, claro
que esos pescados de por allá no saldrán del Senna, digo, que es un río para
las fotos y películas como la que te decía, con Juliete Binoche que a mí tanto
me gusta ella, me vi casi todas las películas y parece que no se le notan los
años, siempre está igual de hermosa, pero bueno, sigamos, vos me hablás del
río, que no me vaya por la tangente, pero qué más querés que te diga, si no
tenés más que camalotes en la orilla y algunos peces muertos que pobrecitos,
con este frío la temperatura los mata, que por acá pasamos de un otoño lluvioso
a un invierno crudo; no sabés cómo se me pusieron las plantas del patio con los
cambios, ni qué hablar de la orquídea que estaba cultivando, no tengo mucha
esperanza de que florezca. Los otros días mi hermana que trabaja como maestra
en la escuela de barrio sur, la que está en el parque, ¿te acordás? me contó
que otra vez desapareció el padre de dos de sus alumnos, que lo están buscando
y no aparece. Sí, se fue a pescar, viven del río viste, si los chicos no comen
en la escuela algo le tiene que dar el río que lo tienen apenas salen del
rancho. Son tan humildes esos chicos, la vez que fui a llevarles la ropa que
tenía para donar vos vieras el olor a humo que tienen, viven todos hacinados,
la mirada huidiza pero digna viste, que sé yo, no sé cómo explicarlo, para
ellos el río es como un padrino que les da de comer y ahora esto, que
desaparezca el padre…Y ellos qué van a hacer ahora, saldrá el mayor con la
canoa. Sí, la escuela les da de comer, también les da la ropa, las zapatillas,
el mate de la mañana, por último las hojas para la carpeta, porque en esta
escuela lo primero es la comida, y ¿ellos? ¿Dónde dejarán guardada la pena del
padre que no vuelve? ¿A quién le importa si no vuelven? Cada tanto la asistente
se les aparacerá por el rancho a ver cómo andan y qué más…, por más que lo
conozcas al río de acá, es traicionero, se los lleva como si fueran las ofrendas de un dios maligno;
el río se los lleva y a mí todo esto me angustia, viste, mejor te corto, hago las
compras antes de que cierren los negocios, prométeme que me llamás durante la
semana.

Precioso relato
ResponderEliminarGracias Alejandro!
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