II
Creo en las palabras,
en la esperanza
fresca de los símbolos.
No hay trampas en las vocales
ni en el ligero esfuerzo
en pronunciarlas.
El desierto dejó su marca
aquella noche en que te perdiste
entre las dunas y el otro cuerpo.
Y ese recuerdo es tu genio
en la lámpara.
Invoca a Sherezada de tanto
en tanto. Tras su velo
volverán el fuego, tus manos,
y el silencio.
J.G.

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