El Golem
Entre los juegos de la cábala aparece el Golem,
como gesto jactancioso de los justos.
Hombre muñeco, desigual y amorfo,
el rabino asegura su servicio vacuo y sombrío;
¿Y si un niño fuera tu mano hábil, marioneta?
Habría cambiado la mueca en gesto pícaro,
o moldeado de holluelos las mejillas
y pintado de verde los ojos sombríos.
El niño mago o mago niño habría acortado tus
piernas
para correr juntos por los caminos,
trepar a los árboles como prenda
o saltar las vallas de campos vecinos.
Si el niño mago hubiese sido el autor de tu
destino,
probablemente, Golem, habrías sonreído.
J.G.

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