sábado, 27 de septiembre de 2014


Confianza.

Si el miedo paraliza
el quiebre del ocaso,
la confianza
descorre la luz
del alba.

Si mis huellas
perdieron la sombra
de este cuerpo desorientado
(vaya a saber adónde
se olvidan las angustias
en el sueño)
algo me hará despertar.

¿Por qué la noche es el cierre
profundo, inexorable
del día y creo
que nada vendrá después?

La mañana confirma
que la luz no es sólo
un poco de sol,
es además, la esperanza
susurrante en la conciencia
de que todo se inicia otra vez.

                                      J.G.



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