martes, 30 de septiembre de 2014


Dudar del ensueño
que provoca aspirar
los últimos vestigios
del rocío matinal
sería como enardecer
una palabra
que no encuentra
a su oyente.

El milagro imperceptible
de estar nuevamente
despiertos,
exalta una voluntad
que no se deja atrapar
en el olvido
o en la locura.

                   J.G.


sábado, 27 de septiembre de 2014


Confianza.

Si el miedo paraliza
el quiebre del ocaso,
la confianza
descorre la luz
del alba.

Si mis huellas
perdieron la sombra
de este cuerpo desorientado
(vaya a saber adónde
se olvidan las angustias
en el sueño)
algo me hará despertar.

¿Por qué la noche es el cierre
profundo, inexorable
del día y creo
que nada vendrá después?

La mañana confirma
que la luz no es sólo
un poco de sol,
es además, la esperanza
susurrante en la conciencia
de que todo se inicia otra vez.

                                      J.G.



martes, 23 de septiembre de 2014

WALKING AROUND
SUCEDE que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.


El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.


Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.


Sin embargo sería delicioso
asustar a un notario con un lirio cortado
o dar muerte a una monja con un golpe de oreja.
Sería bello
ir por las calles con un cuchillo verde
y dando gritos hasta morir de frío.


No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas,
vacilante, extendido, tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día.


No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo solo, de bodega con muertos
ateridos, muriéndome de pena.


Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel,
y aúlla en su transcurso como una rueda herida,
y da pasos de sangre caliente hacia la noche.


Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas,
a hospitales donde los huesos salen por la ventana,
a ciertas zapaterías con olor a vinagre,
a calles espantosas como grietas.


Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos
colgando de las puertas de las casas que odio,
hay dentaduras olvidadas en una cafetera,
hay espejos
que debieran haber llorado de vergüenza y espanto,
hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos.


Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos,
con furia, con olvido,
paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia,
y patios donde hay ropas colgadas de un alambre:
calzoncillos, toallas y camisas que lloran
lentas lágrimas sucias.

                                     Pablo Neruda



sábado, 20 de septiembre de 2014


Esta suerte de vivirse
y de beberse los instantes
inéditos,
de mirarnos las líneas
de la manos.

Esta suerte de anclarnos
en los recuerdos,
no importa cuántos
ni los porqué de caer
siempre en lugares
detenidos.

Sustraer las esperas
y los límites,
la línea que guía
y cruza esta extraña
seguridad que es nuestro
cuerpo.

                               J.G.



                  

martes, 16 de septiembre de 2014

Otro punto de vista.
   Sueño que entro en la sala de un cinematógrafo. En las primeras filas hay espectadores de cabeza muy grande; entiendo que son dioses y que el film que ven es la vida. Sentado en el fondo de la sala, de repente me veo en un rincón de la pantalla; soy espectador de mi propia vida. Entonces tengo una revelación; sé por qué un dios bueno permite que nos pasen cosas horribles. Comprendo que no importa lo que nos pase, porque no somos reales, sino un entretenimiento para los dioses, de la misma manera que los personajes de los films lo son para nosotros.
                                                                 Adolfo Bioy Casares, Una magia modesta, 1997.







Movimientos negros.

Las furias ciegas
reciclan alientos
sofocados,
silencios inquietantes,
movimientos negros.

Las furias rodean
la conciencia,
la acorralan en una danza
monótona y sin cauce.

Las furias amordazan
la ira, las penas y 
el pasado.

Ya no vale la pena mirar atrás.
Desde lo profundo,
desde el eco apenas audible
del insomnio,
desaparece el olvido.

                                J.G.




 

 

domingo, 14 de septiembre de 2014

IDILIO EN EL CAFÉ
Ahora me pregunto si es que toda la vida
hemos estado aquí. Pongo, ahora mismo,
la mano ante los ojos —qué latido
de la sangre en los párpados— y el vello
inmenso se confunde, silencioso,
a la mirada. Pesan las pestañas.No sé bien de qué hablo. ¿Quiénes son,
rostros vagos nadando como en un agua pálida,
éstos aquí sentados, con ojos vivientes?
La tarde nos empuja a ciertos bares
o entre cansados hombres en pijama.Ven. Salgamos fuera. La noche. Queda espacio
arriba, más arriba, mucho más que las luces
que iluminan a ráfagas tus ojos agrandados.
Queda también silencio entre nosotros,
silencio
y este beso igual que un largo túnel.


                                              Jaime Gil de Biedma





sábado, 13 de septiembre de 2014


La quietud.
la quietud o la inmovilidad,
no sé qué define mejor
mirar cómo el mundo
pasa por enfrente,
y camina hacia otro lado,
y yo, sin poder dar un paso,
un paso lento, al menos,
un paso sin huella,
sin nombre,
sin adiós.

 
Donde se encuentre
el punto en el horizonte,
hoy no lo veo, más allá
de la línea horizontal,
iré cuanto pueda,
a gritarle a la muerte
por este yo deshabitado.

                                      J.G.



viernes, 12 de septiembre de 2014


Quieras o no
voy a llamar a las furias.
Quiero que me envuelvan,
me enloquezcan en el rojo
dolor, en el punzante dolor
sin perdones ni adioses.

Quiero que me anuden
y me ahoguen en la entraña
misma de la tierra,
que me aten a la oscura
raíz de los que quedan
allá abajo, en el olvido.
que corten, que caven a fondo,
que muerdan sin pudor
las furias de la muerte,
para luego volver
y nacer de nuevo.

                                J.G.




 

jueves, 11 de septiembre de 2014


No tengo la respuesta.
No sé qué es la vida
ni qué es la muerte.

No sé si la vida es
la memoria del presente
y la muerte es
el suspiro de la vida.

Será la muerte lo que ronda
siempre y uno no la ve.
No sé qué es lo que nos lleva
y a dónde se va.

Tal vez la vida sea el transcurrir
constante de horas difusas
o un instante repetido
que vuelve y vuelve
en círculo.

Hacia adonde te hayas ido,
hacia adonde ella te llevó,
quisiera que habiten
campanas y pájaros.

                             J.G.



sábado, 6 de septiembre de 2014

"No hablemos de ti. Eres
inefable por naturaleza.
Otras flores adornan la mesa
que tú transfiguras.

Te ponen en un simple jarrón,
y he aquí que todo cambia:
es la misma frase, quizás,
pero cantada por un ángel".
                Rainer María Rilke. "Las rosas, XVI"
       en Las Rosas. Las ventanas. (trad.Miguel A.Fontán
      y Carlo Cámara)






      

Cuánta agonía sin tu nombre,
cuánta solemnidad en la boca
árida, incongruente, lejana.

No cesan mis pies de buscarte
en el páramo de mis días.
Brújula es tu piel para mis noches,
soy la indigna huésped, 
la oscura huésped de tu ausencia.

                                                J.G.




miércoles, 3 de septiembre de 2014

 
 
"Oh melancolía, oh melancolía que se enciende como un jardín
sobre la terraza que flota en una luz pequeña…

¿En qué urnas etéreas, alma,
olvidaste tu tiempo y tu piedad?"
                                                                        Juan L.Ortiz 
 
 
                                                              Primavera

martes, 2 de septiembre de 2014


Mi calle
En el ir y venir
descansas calle mía
del diario trajín de

tus peatones.
Son anchas tus

veredas y
Junín es tu nombre,
batalla lejana y

antigua
de anónimos héroes,
de olvidados ideales.
Respiro tus tardes
hondamente asoleadas
y crujientes

nostalgias
me trae el otoño.


Quiera que en la

penumbra de tus noches,
solitarias y

silenciosas,
se deslicen

lentamente
sombras de viajeros
y la eterna luna.

                           J.G.