Horas
Mi tristeza no tiene límites.
O bien el destino
interrumpió su silencioso
andar.
¿Qué sabe la esperanza
si ya no tiene cabida
en mi presente?
Mi tristeza no quiere irse,
empuja, roe, muerde
soledades;
no entiende qué pasa
en este sinsentido
del espacio,
del tiempo
detenido.
Mi tristeza aguarda
que las penas, como el agua,
se lleven
el peso de los días.
J.G.
J.G.






