Intermitencias
I
Nadie sabe por qué el viento
se resiste a perderse en la lluvia.
Como nosotros que lejos estamos
de no equivocarnos.
II
Miraste un punto ciego o el resplandor
antes del trueno.
Quería, qué duda cabe,
ser tu espejo.
III
La herida sigue ahí
recordándome
no el dolor,
no tu ausencia.
Por donde la mires
es una cierva encerrada,
una condena dulce,
firme en la oscuridad.
J.G.
