En línea vertical
He ahí la tierra. Y los arbustos y las abejas.
Nunca estuvo tan cerca de ellas, libando una flor.
¿O eran avispas?
No sabe el nombre de las plantas,
no conoce las flores silvestres,
salvo las rosas mosquetas.
Hay tantas en el monte
mirando hacia el este.
Y el silencio que todo lo abarca,
más allá de lo que ven los ojos.
El tiempo siega las horas
y mientras piensa que no va a llegar a la cima,
allí, abierta al silencio,
la belleza del mundo,
quién pudiera llevársela consigo a todas partes.
Fábulas
“Alrededor del cielo, las distancias”
Alejandro Nicotra en Mujer dormida
o dunas.
5
Y qué forma tiene el dolor
más que la forma de una palma
vacía, no creo
en las palabras de los hombres,
Porque voy desandándome y
hay sed y agua que no corre
No soy la virtud, tampoco
la resignación de los días
ciernen sobre mi espalda
los fardos de un nombre prestado
me consuelan mis manos,
antiguas y pequeñas,
Ellas traducen
una escritura amarga.
7
Vienen hacia mí los días,
los veo pasar como cifras caídas
no puedo contra la austeridad
de los nombres raídos,
los nombres devastados,
la memoria inconclusa
el desgaste es macabro
y cabrío,
deseo la vastedad
pura del impío.
J.G.
