“a mí me dolía la última sonrisa”
(Salvatore Quasimodo)
Hacia el sur no hay hombres echados en las dunas
que esperanza sería abandonarse en ellas,
como si la arena y las piernas de los hombres echados
casi dormidos mirando al cielo
produjera un espasmo
o el dolor de una sonrisa que no es nuestra.
Hacia el sur no hay más que una línea,
la del viento o la soledad.
A mí me gustan esas cosas,
de otro modo no sé cómo nombrarlo,
Hacia el sur se van los pájaros
a veces, la felicidad está ahí.
J.G.

